jueves, 21 de enero de 2016

El diablo viste de Padre



Mezquino, cruel e indecente,
de personalidad barata. 
Pretende ser un noble 
y todos lo ven como un indigente. 

Parece mentira que pueda existir una relación tan poco agradable. 
Alguien que nunca te ve y, cuando lo hace, es para odiarte, 
como queriendo explotar una bomba de relojería, 
mueve las tuercas constantemente, de forma despreciable. 

Siento un profundo temor en mi corazón, 
y es que parece que esto no tiene fin.
Fustiga y fustiga, sin piedad, como un cobarde, 
pues resulta que esa víctima es su propio descendiente. 

No existen palabras para describirlo, 
no tiene físico, su corazón hecho de rencor,
construido con paredes de madera carcomida. 
Para él no vale nada la palabra "perdón". 

Venido del inframundo, como educado por el mismo Hades, 
valores sin sentido destinados a la masacre. 
Mentiras y más mentiras, es su único don, 
para después a la cara atacar sin compasión. 

Así de triste es esta historia,
mas no sintáis lástima por aquella criatura, 
sentidla por su hijo, al borde de la locura. 

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