jueves, 23 de abril de 2020

Las mezquinas y traidoras mareas

No se a cuántos clavos más ardiendo podré agarrarme sin encontrar el calor humano.
Cuanto más hondo me sumerjo, más oscuro y peor me siento.
La isla se hace más chica a medida que pasan los días. Y los tiburones acechan. Y cuando se supone que más salvavidas debo tener, me encuentro con enemigos debajo de las pierdas.
¡Qué triste debe ser la vida de ese náufrago! Pues el dio todo por adentrarse en la mar y, después del fatal incendio, cuando vio la isla pensó << ¡Estoy salvado!>> pese a que, en realidad, era su perdición.
La tristeza es universal, todos la sentimos, pero con diferentes motivos. Incluso en dos sujetos, aleatorios, hay más posibilidades de que sea antagónico, a que coincidan.
¡Qué encrucijada la de aquel pobre náufrago! Si sale de la isla, seguramente lo pase fatal, incluso muera. Será una tortura amarga y duradera, pero podría, algún día, encontrar el calor de las personas. Por otro lado, si decide quedarse "a salvo" en la isla, casi con total seguridad se volverá loco. Se autodestruiría.
Él siempre quiso salir a la mar, mas nunca se imaginó en esta situación. Quizás porque, con tanta ilusión por sentirse libre en conjunción con ese gigante azul, no vio los contras de las mezquinas y traidoras mareas.